Parashat Ree

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Resumen de la parashá:  Moshé les recordó a los hijos de Israel que podían elegir recibir las bendiciones de D’s como consecuencia de observar sus mandamientos, o sufrir su anatema por rechazar sus leyes. En los montes de G´rizim y Eival se llevaría a cabo una ceremonia inmediatamente después de la entrada del pueblo en la Tierra Prometida, durante la cual se informarían las consecuencias de la obediencia y la desobediencia.

Moshé expuso, después, una cantidad de leyes religiosas, civiles y sociales cuyo objeto era regular la vida de la nación en la Tierra Prometida. En primer lugar se ocupó del principio del culto centralizado (todos los sacrificios debían ser traídos únicamente al lugar elegido por Hashem). Los israelitas fueron advertidos de que no imitasen los ritos de los cananeos, entre los que se contaba la práctica de ofrecer sacrificios humanos. Si un falso profeta promovía la adoración de otros dioses, debía ser ajusticiado. Si una comunidad completa caía en la idolatría, debía ser suprimida.

Luego, Moshé repasó las normas dietéticas que habían sido reveladas en el Sinai. Estableció que un segundo diezmo (maaser shení) de la producción anual del suelo debía ser traído por todo israelita al Santuario, a fin de ser consumido por él mismo en ese lugar. Cualquier hebreo que viviese demasiado lejos del Santuario como para llevar el maaser sheiní podía traer su equivalente en dinero y disfrutar una comida festiva con su familia y los leviím. Al final del tercer y sexto año de cada ciclo de sh´mitá, ese diezmo debía ser entregado a los pobres (maaser oni) en casa antes de ser llevado al Santuario.

Al final de cada séptimo año (sh´mitá), durante el cual la tierra debía permanecer en barbecho, "todo acreedor remitirá lo que hubiere prestado a su prójimo; no lo exigirá de su prójimo o de su hermano, por haberse pregonado la remisión del Señor".

Además, un esclavo hebreo que hubiere sido vendido en cautiverio debía ser liberado al comienzo del séptimo año. No obstante, el esclavo podía negarse a ser libre, permaneciendo junto a su amo.

Al ampliar las leyes relativas a las festividades de Pesaj, Shavuot y Sucot, Moshé enfatizó que cada israelita varón debe peregrinar tres veces al año hacia el Santuario, llevando consigo ofrendas "según su mano pudiere dar”.
 
Comentario: En esta parashá D’s nos da una especie de “fórmula” para la bendición. La fórmula de la bendición es oír a D’s.

Algunas manifestaciones visibles de la bendición de Adonai son la independencia de otras naciones o seres humanos y buenos resultados en los emprendimientos.

Lo contrario es igual de simple: la maldición es no oír a D’s.

Algunas manifestaciones visibles de la maldición son la idolatría y el hecho que cada uno haga lo que quiera (menos lo que manda D’s), que está relacionado con la falta del reposo que Adonai proporciona.

Bendición significa que D’s se encarga de nuestras necesidades. Para eso D’s da un sistema social donde la riqueza sea una fuente de alegría y no de codicia, preocupación y resentimiento.

Este sistema preveía la reunión del pueblo con D’s en lugar y fechas determinados por D’s para alegrarse y compartir la bendición de Hashem. Las fechas determinadas en esta parashá son: Pésaj, Shavuot y Sucot.

Ya sea que oigamos a D’s en lo religioso, social, comercial, etc., y nos alegremos al hacerlo, nos colocamos en el camino y abrimos la puerta para que D’s nos dé más bendiciones.

La cuestión de estar seguros de que D’s suple nuestras necesidades y quiere que vivamos libres de preocupación es un tema importante de las enseñanzas de Jesús.

Jesús dice que el que sigue a D’s no tiene por qué angustiarse por necesidades básicas como el alimento y el vestido como hacen los que no tienen la Torá, porque Adonai sabe de todas las necesidades (Mateo 6:31, 32).

Con esto nos dice que la vida diaria tiene que ser una fuente de alegría, lo que hace eco de lo que podemos deducir de lo expresado por Adonai en el texto de la parashá: al entrar en la tierra, el pueblo entraría en el reposo.

Jesús entonces expresa la fórmula de la bendición: primero hay que buscar el reino de D’s y su justicia y todas las demás cosas serán añadidas (Mateo 6:33).

Oigamos a D’s, recibamos sus bendiciones y entremos en el Shabat como adelanto del Olam Habá.

¡Shabat Shalom!!!

 

 

 

 

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