Parasha Vayechi

Pin It

Resumen de la Parashá:Iaacov, sintiendo que se aproximaba el fin de sus días, llamó a su hijo Iosef y le hizo prometer que lo sepultaría en Canaán, junto a sus ancestros. Tiempo después, se le informó a Iosef que Iaacov estaba enfermo; entonces, fue a visitarlo con sus dos hijos: Efraim y Menashé. Iaacov le dijo a Iosef que Efraim y Menashé serían contados entre sus propios hijos, por lo que cada uno de ellos sería cabeza de un shévet (tribu). Iaacov bendijo a sus nietos, colocando la mano derecha sobre la cabeza de Efraim (el menor), y la izquierda sobre la cabeza de Menashé (el mayor). A Iosef le pareció incorrecto, pero Iaacov rehusó cambiar la posición, profetizando que Efraim superaría a Menashé.

 

Luego, Iaacov llamó a todos sus hijos junto a su lecho, habló a cada uno de ellos y los bendijo. Estas bendiciones estaban llenas de profecías sobre el futuro de cada shévet, y de descripciones de los atributos y características de cada uno de ellos. Por último, Iaacov les pidió que lo sepultaran en la Mearat Hamajpelá, y murió.

Los egipcios observaron duelo por Iaacov durante setenta días. Con el permiso de Faraón, Iosef, sus hermanos y los ancianos de Egipto, fueron a Canaán a inhumar a Iaacov en la Mearat Hamajpela, tal como él les había pedido.

A su regreso a Egipto, los hijos de Iaacov temieron que, muerto su padre, Iosef aprovechara para vengarse de ellos por las cosas que le habían hecho en el pasado. Sin embargo, Iosef los tranquilizó, asegurándoles que no había en él ánimo de venganza.

Iosef vivió hasta los 110 años. Antes de morir, hizo jurar a los hijos de Israel que llevarían sus restos consigo cuando Hashem los condujera de regreso a la Tierra Prometida.

Comentario: Hemos arribado al final del Libro de Bereshit. Cincuenta intensos capítulos que recrearon en nuestra memoria la no fácil tarea que representa la Obra de la Creación, el emplazamiento del ser humano sobre la faz de la tierra y la generación de un espacio de vida en nuestro mundo. Hemos asistido, con asombro y orgullo, al nacimiento de un pueblo, nuestro pueblo. Y hoy presenciamos al nieto de ese prohombre que fue Abraham Avinu, instalado en Egipto, compartiendo sus últimos 17 años de vida con su amado Iosef, gobernante de aquel país.

Iaacov Avinu habia llegado a Egipto después que la Palabra de D's, traducida en promesa y futuro, había sido percibida por el, en su estancia temporal en Beer Sheva, ciudad-símbolo de su padre Itzjak y de su abuelo Abraham. Alli, pudo el anciano patriarca, escuchar a su D's que le decía: "Yo soy el D's de tu padre: no temas descender a Egipto, porque allí hare de ti una nación grande. Yo descenderé contigo a Egipto y Yo sin falta te haré subir también..." (Bereshit 46: 3,4). Había, entonces, un camino trazado. Aquel sendero inicialado por Abraham, sustentado por Itzjak, comenzaba a tomar forma con Iaacov... Abraham conoció Egipto y sus vicisitudes. Fue expulsado de esa tierra. La conoció también en época de hambruna. Itzjak, ante idénticas circunstancias, obedece la orden de D's de no descender a Egipto, permaneciendo en Canaán. Así, Itzjak jamás abandonaría la actual Israel. Iaacov, su hijo, viene a cumplir la promesa hecha por D's a Abraham:"Sabe con toda seguridad que tu simiente será extranjera en tierra ajena, donde la reducirán a servi-dumbre, y la oprimirán 400 años. Mas también a la nación a quien hubieren servido Yo la juzgare: y después de esto saldrán ellos con grandes riquezas" (Bereshit 15: 13,14).

Allí estamos en esta parashá. En el comienzo de esta visión. La llegada a Egipto. El futuro incierto. Años de diáspora y esclavitud en el porvenir. Una historia que comienza con las palabras VAIEJI IAACOV... ("Y vivió Iaacov en la tierra de Egipto...")

Finaliza Bereshit. Comienza Shemot. Se cierra un ciclo. Se abre otro, marcado por el galut: el destierro, la perdida de la espacio propio. Quiera D's que no entremos en un destierro peor: el exilio del alma, en las manos de la incomprensión, de la intolerancia, de la necedad, de la soberbia. Que D's nos guíe e ilumine para ser libres en Él: "Y conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres" (Juan 8:32).

¡Shabat Shalom!!!

Pin It