Parashat Matot

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Resumen de la Parashá: Moshé enunció los estatutos referentes a los votos hechos a D’s: cualquier persona que hiciera una promesa al Señor, estaba obligada a cumplirla. Sin embargo, esta regla general era restringida en los casos de una promesa hecha por una mujer bajo la jurisdicción del padre o del esposo. Así, una joven soltera que vivía en la casa del padre, o una mujer casada, no estaba obligada a cumplir su promesa si el padre o el esposo (según fuera el caso), la desaprobaba.

Tal como había sido planificado, el ejército israelita ataca a Midián. Durante la batalla, mueren Bilaam y cinco reyes midianitas. Israel logra una victoria total, y obtiene un enorme botín.

Las tribus de Reuvén y Gad, como eran poseedoras de grandes rebaños de ganado, piden permiso para establecerse en la tierra de pasturas de Guilad, al este del Jordán. Al principio Moshé desaprueba el plan, temiendo que desmotiven a las demás tribus. Sin embargo, cuando los reuvenitas y gaditas explicaron que tenían la intención de cruzar el Jordán y luchar junto con el resto de los israelitas mientras sus familias permanecían en Guilad, Moshé cambia de opinión y encarga a Iehoshúa que se asegure de que esa promesa será cumplida. De otro modo, estas tribus perderían el derecho a todo reclamo sobre su asentamiento en Guilad.

Comentario: Una de las frases que más impactan esta semana es el texto en Bemidbar 32:23, cuando Moshé advierte a las tribus que deseaban su heredad del otro lado del Iardén: “Pero si no cumplen su palabra, entonces habrán pecado contra HaShem y estén seguros de que su pecado los alcanzará”.

Es el principio que expresa, por ejemplo, el dicho popular que dice que “la mentira tiene patas cortas”. Tarde o temprano llegan las consecuencias de todas nuestras decisiones, acciones e inacciones.

¡Qué triste el final de Bilam y los midianitas! Habiendo podido conocer y servir al D’s verdadero, se empecinaron en tramar formas de alejar la bendición divina. Bilam deseaba morir la muerte del justo, pero no vivir la vida del justo. Casi como una nota al pie, el Tanaj nos cuenta: “y también mataron a espada a Bilam hijo de Beor”.

¿Recuerdas lo que pasó con Aján? (Iehoshúa cap.7.) Pensaba que daba lo mismo si obedecía o no el mandato de no quedarse con nada. Total… nadie iba a saber.

Y es muchas veces eso mismo lo que nos pasa a todos. Dejamos de acordarnos que quizás ningún ojo humano ve nuestras acciones. Mas el Salmo 139 nos da una lección para no olvidar.

“¡Jamás podría escaparme de tu Rúaj! ¡Jamás podría huir de tu presencia! Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo al Sheol, allí estás tú”.

Si tan solo tuviéramos la impresión adecuada de cuán terriblemente grave es el pecado… Es una ofensa contra D’s, un daño a la humanidad. Dijo Moshé: “Sepan que ciertamente sus pecados los van a alcanzar”. Se va a poder saber el verdadero carácter de cada acto de tu vida. Inclusive durante esta misma vida, por providencia de D’s, con alguna circunstancia inesperada se pueden terminar revelando las malas cosas que hacemos. Pero si incluso podemos esconder las cosas de los ojos de los hombres, el texto del Tanaj nos dice que habrá un día donde todo saldrá a la luz de quienes no desean abandonar sus malos caminos. “D’s traerá toda obra a juicio, sea buena o sea mala” (Qohélet 12:14). El texto no nos deja dudas.

¡Qué mensaje fuerte! Nos hace ver que las fuerzas de la voluntad humana son débiles para alcanzar los ideales que nos presenta HaShem, ¿verdad?

El Salmo 95 nos recuerda: “Haióm im beqolí tishmáu, al taqshú levavjém” (Hoy, si oyen mi voz, no endurezcan su corazón; Sal. 95:7-8). Si hoy sientes que necesitas fuerzas que vienen desde arriba, díselo a D’s en tus plegarias. Porque él también te puede alcanzar.

 ¡Shabat Shalom!!!

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