PARASHÁ VAERÁ:

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spanish torahPARASHÁ VAERÁ:

Di-s le dice a Moshé que le informe al pueblo sobre lo que Él hará, los sacará de Egipto, sin embargo ellos no escuchan. Di-os manda a Moshé para solicitar al Faraón la liberación de su pueblo, y a pesar que Aarón le muestra a Faraón la señal de la vara convertida en serpiente, los magos del Faraón copian el acto y esto hace envalentonar al Faraón quien rechaza el pedido.


Di-s castiga a los egipcios con plagas de sangre y ranas, pero los magos copian estos milagros, aunque en menor escala, y nuevamente el rey tiene un incentivo para obstinarse. Después de la plaga de los piojos, los magos de Faraón reconocen de que sólo Di-s podría hacer tales milagros.
Sólo los egipcios sufrieron las plagas y los Israelitas en Goshen no. La matanza continúa con animales salvajes, luego vienen pestilencias, úlceras y un granizo terrible, y a pesar de que Moisés le ofrece al Faraón terminar con las plagas si él permite que Israel salga, el Faraón continúa endureciendo su corazón y no acepta.

UN PACTO DE PROMESAS

Las cuatro copas de vino que se toman en el Seder de Pesaj originan de las cuatro promesas dadas por Hashem a Moisés en Éxodos 6:6,7. Sin embargo, si prestamos atención a la porción de la Torá que se lee en las sinagogas en el Shabat Vaera, podemos notar que hay una quinta promesa (Éxodos 6:8). Las primeras cuatro promesas de liberación de las manos de los egipcios terminan con esta frase “haré de ustedes mi pueblo”, y al darles la Torá esto se cumplió en plenitud para los que recibieron estas promesas, la generación de los que salieron de Egipto; pero la quinta promesa no se cumplió, ya que una generación entera pereció de camino a Canaán. La respuesta a esta dificultad radica en que las primeras cuatro promesas fueron dadas de forma incondicional, pero la quinta fue dada con la condición: “Así que sabrán que yo soy el Señor su Dios”, y esta condición no se cumplió al aceptar el mal informe sobre la tierra traído por los espías.
Durante el seder las personas judías sirven cinco copas, pero la quinta no se bebe; la llenamos con vino, y luego al final de la cena la tiramos. Esta copa se llama “la copa de Eliahu” (Elías) o “la copa de la ira de Hashem”, Eliahu es el precursor del Mesías quien anuncia su venida, y la ira de Hashem es una alusión a la venida del Mesías al final de los tiempos para redimir a su pueblo y castigar a los malvados, por eso Él es el único que puede beber esta copa.
En realidad el significado más profundo de esta copa está conectado con la primer venida del Mesías. Fue durante su primer venida en el que el Mesías bebería esta copa, la ira de Hashem debía caer sobre el que cargaría sobre sí mismo nuestros pecados y por lo tanto también nuestra muerte, pues “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23a). Ieshua conocía el significado de esta quinta copa y titubeó antes de tomarla (Mateo 26:39), y finalmente aceptó beberla (Mateo 26:42). Al aceptar Ieshúa esta copa, nosotros recibimos vida eterna (Romanos 6:23b).

CONTEXTUALIZACIÓN DE LA SERVIDUMBRE HEBREA
Egipto es el lugar donde el pueblo judío fue exiliado y puesto en esclavitud, y la tradición judía nos recuerda que en Hebreo, Egipto se dice Mitzraim; viene de la palabra Meitzar, la cual significa “restricciones y límites”. En la Hagadá, en la mesa del Seder los judíos recitan lo siguiente: “En cada generación, la persona tiene la obligación de pensar que él mismo salió de Egipto…” porque en el nivel personal y en el espiritual, la esclavitud y el éxodo se aplica a cada creyente y en cada generación. La esclavitud y el éxodo del pueblo de Israel como está registrado en la Torá, no sólo es un evento histórico, sino una guía para sobrellevar la esclavitud que afrenta a cada persona en cada generación.

EL SUFRIMIENTO DE ISRAEL
Israel no estaba dispuesto a escuchar a Moshé, la inhumanidad del presente pesaba sobre ellos, estaban despojados de todo ánimo y no tenían la energía para dirigir sus pensamientos hacia el futuro, del cual Moshé deseaba hablarles. Estaban tan presionados por las exigencias del presente y tan agobiados por su trabajo que ni siquiera tuvieron la paciencia de escucharlo calladamente. Rabí Hirsch nota que una vez más, Moshé se vio confrontado con su completa insuficiencia. Y justo cuando estaba dolido por esta experiencia, H’Shem lo convocó nuevamente para que fuera con Su mensaje al Faraón. "Entra y diga a Pharoh, melej de Mitzrayim, para que deje salir a los beney-Yisrael de su tierra" (Éxodo 6:11). Moshé responde a H’Shem: "Habló Moshe delante de H’Shem diciendo: Mira, los beney-Yisrael no me han escuchado; así que ¿Cómo me escuchará Pharoh, Yo quien soy incircunciso de labios?" (Éxodo 6:12). Le gustaría escapar de su misión en el versículo 13, H’Shem puso fin a toda la vacilación. Moshé tuvo primero que tomar conciencia de su ineficiencia para esta misión. Pero ahora, sin embargo, H’Shem le dijo como lo subrayó Rabí Hirsch: "Ya no tienes que deliberar si eres apto o no, solo tienes que obedecer". El rabino Hirsch afirma: "Con esto comienza la verdadera historia de la redención".

MOSHE, UN GRAN SER HUMANO
Este libro de Éxodo concuerda con toda la biblia, en que H’Shem no está creando una religión, sino que está reuniendo a Su pueblo, Su familia creada a Su imagen para ser Su propio pueblo. Moshé no era un ser sobrehumano, ni un dios. Él era humano, permaneció humano, y nunca será nada más que un ser humano. Dice el Rabino Hirsch: Cuando su semblante se había vuelto radiante al hablar con H’Shem; cuando ya había bajado la Torá del Sinaí y ya había guiado milagrosamente al pueblo de Israel a través del desierto y había ganado para ellos victorias, H’Shem ordenó a Moshé que presentara su genealogía y que afirmara así el hecho de que "Sucedió un día que H’Shem habló a Moshe en la tierra de Mitzrayim" (Éxodo 6:28), todos conocían a sus padres y abuelos, a sus tíos y tías y a todos sus primos. Conocían a todo su linaje y a todos sus parientes. Durante ochenta años lo conocieron como un ser humano, sujeto a todas las debilidades, preocupaciones y necesidades del hombre y de la mujer, un hombre como todos los demás hombres entre los que había nacido y crecido. Es importante no considerar a Moshé y a Aarón como seres sobrehumanos, tanto Moshé como Aarón eran humanos. H’Shem los eligió para que fueran Sus instrumentos en la realización de Su gran obra. Es importante no confundir a Moshé con el Mashiaj, el origen humano de Moshé está claramente establecido para entender que solo hay uno que es la encarnación del todopoderoso en la tierra, el Mashiaj, Moshé fue uno de los hombres más grandes que vivieron en la tierra y la posición que alcanzó ante H’Shem no estaba fuera del alcance de los seres humanos mortales.

NO OPRIMIR A LOS DEMÁS
La intención de Di-s era clara, hacer que su pueblo fuera libre de la esclavitud: "Habló H’Shem a Moshe y a Aharon, y les dio órdenes para los beney-Yisrael y para Pharoh melej de Mitzrayim, de sacar a los beney-Yisrael fuera de la tierra de Mitzrayim" (Éxodo 6:13). A través de este versículo sabemos el mensaje que H’Shem quería transmitir al Faraón, sin embargo, no tenemos el mensaje de Moisés y Aarón para Israel. Dice el rabino Packouz en nombre del rabino Pliskin: El Talmud Yerushalmi (Rosh Hashaná 3:5) nos dice que H’Shem ordenó a Moshé y a Aarón que le dijeran a los Hijos de Israel que prestaran atención a su obligación de liberar a los esclavos en el año del jubileo. Eso significa que Moshé y Aarón compartieron con Israel algunas leyes sobre la esclavitud, que serán escritas más adelante en la Torá. Mientras el pueblo de Israel sufría por la esclavitud, H’Shem les dijo, "recuerden su sufrimiento por los días en que tendrán esclavos" - Recordemos aquí que no podemos juzgar a la sociedad de hace dos mil años con la ética del siglo 21. Debe entenderse que la esclavitud de la que habla la Torá aquí probablemente se traduce mejor como un sirviente contratado. En esa época, los empleados eran considerados esclavos.
A primera vista, parece difícil entender la necesidad de enseñar esta ley cuando Israel todavía estaba esclavizado en Egipto, ya que las leyes del esclavo hebreo debían aplicarse sólo una vez que poseían esclavos, después de entrar en la tierra de Israel. Estas leyes son: "No engañe ni oprima al ger [extranjero], porque usted mismo fué extranjero en la tierra de Mitzrayim" (Éxodo 22:21). Y "No oprimirás al ger [extranjero], porque usted sabe cómo se siente el lev del ger [extranjero], puesto que fuiste ger [extranjero] en la tierra de Mitzrayim" (Éxodo 23:9). Incluso el Shabat tiene que ser concedido al sirviente o al esclavo. "Shomer [guardarás y harás] el Yom Shabbat, haciéndolo Kadosh, como H’Shem Eloheynu ordenó hacer a ustedes. Seis días laborarás y harás todo tu trabajo, pero el séptimo día es el Shabbat de H’Shem Eloheynu. En él, usted no hará ningún tipo de trabajo, ni tus hijos ni tus hijas, ni tus esclavos ni tus esclavas, ni tu buey, ni tu asno, ni otra clase de animal de cría, ni el extranjero que se está quedando dentro de las puertas de tu morada, para que tus siervos y siervas puedan descansar así como lo hacen ustedes. Recordarás que fuisteis esclavos en la tierra de Mitzrayim, y H’Shem Eloheycha los sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido. Por lo tanto H’Shem Eloheycha les ha ordenado Shomer [hacer-guardar] el ET-día de Shabbat" (Deuteronomio 5:12-15). El pueblo judío moderno ha limitado el acceso al resto del Shabat sólo a los judíos, argumentando que si estos hombres y mujeres sirvientes son "residentes dentro de sus puertas" eso significa que son judíos o judíos convertidos. Pero nos parece que esta interpretación es demasiado restrictiva. Ya hemos mencionado que el Shabat fue dado no sólo a Israel en el Sinaí, sino a toda la humanidad en el momento de la creación (Génesis 2:1-3), por eso el cuarto mandamiento escrito en Éxodo 20 o en Deuteronomio 5 mencionan tanto a los siervos como a los extranjeros o forasteros, lo cual es confirmado por el profeta Isaías: "Barchu es el hombre que hace esto, y el hombre que la abrace firmemente, que guarde el Shabbat y no lo profane, y se mantiene guardando la Torah. Un ger que se une a H’Shem no debe decir: H’Shem me separará de su pueblo; y el eunuco no bebe decir: Yo soy sólo un eytz seco. Así dice H’Shem al eunuco: En tanto al eunuco que guarda mi Shabbat, que escoge lo que me agrada y se mantenga firme en mi Brit, en mi casa, dentro de mis muros, Yo le daré poder y un nombre mayor que el de mis hijos e hijas Yo le daré un nombre eterno que no será cortado. Y los ger [extranjeros] que se unen a H’Shem para servirle, para amar El Nombre de H’Shem, y para ser sus avadim [siervos], todos los que guardan Shabbat y no lo profanan, y se mantengan firmes a mi Brit, Yo los traeré a mi Monte Kadosh los haré regocijarse en simcha en mi Bayit-Tefillah [casa de oración]; sus ofrendas quemadas y sus korbanot serán aceptados en mi mizbeach, porque mi Bayit será llamada Bayit-Tefillah para todas las naciones” (Isaías 56:2-7).
“Ustedes se gilah [regocijarán] delante de H’Shem su Elokim, ustedes, sus hijos, sus hijas, sus siervos, sus siervas, los Leviim que viven entre sus puertas [pueblos], los extranjeros, los huérfanos y las viudas que viven entre ustedes, en el lugar que H’Shem su Elokim escoja para que Su Nombre habite. Recuerden que ustedes fueron esclavos en Mitzrayim; entonces shomer [guardarán] y obedecerán estos chukim [estatutos]” (Deuteronomio 16:11-12).

TU HERMANO SERÁ TU NAVI
El capítulo 7 comienza con un verso extraño: "Habló H’Shem a Moshe: Yo te he hecho elohim para Pharoh, y Aharon tu hermano será tu navi [vayomer H’Shem el-Moshe ree netaticha elohim lePharoh veaharon achicha yihye naviecha]” (Éxodo 7:1). Hemos preferido escribir las palabras originales en hebreo en este versículo, no queremos traducirlo dando la impresión de que H’Shem quería hacer de Moisés un dios. De hecho, H’Shem quiso decirle a Moshe que el faraón será inferior a él, Moisés será el amo del faraón, por eso H’Shem le dio a Moshe un "portavoz" o intérprete. La mayoría de las veces, cuando hay algunas reuniones internacionales cada diplomático o representante de un país habla en su propio idioma y es traducido por un intérprete, excepto los diplomáticos de países muy pequeños, ellos suelen hablar el idioma de los grandes países o imperios. Así, conforme a esta regla, Moshe, representante de los hebreos, un pueblo muy pequeño de esclavos, que incluso estaban sin ningún país, le hablaba al faraón en egipcio. Sin embargo, Moisés salió de Egipto a la temprana edad de 40 años, ahora tiene 80 años de edad, y desde que salió de Egipto y no hablaba este idioma y le dijo a H’Shem que no hablaba tan bien el idioma egipcio como lo hacía cuando vivía en Egipto: "Habló Moshe delante de H’Shem: Mira, yo soy un incircunciso de labios ¿Por qué Pharoh habrá de escucharme?" (Éxodo 6:30), según algunos eruditos él tartamudea en lugar de hablar normalmente. Pero H’Shem le dijo, no te preocupes, no sólo eres el representante de un pueblo pequeño, sino que representas al gran H’Shem Todopoderoso del universo, te voy a enviar un portavoz, será tu propio hermano Aarón. Moshe, por lo tanto, decidió hablar en hebreo al faraón y ser traducido por su hermano Aarón.

Haftará
Ezequiel 28:25 - 29:21
En este texto de Ezequiel tenemos tres visiones, la primera, 28:25-26; la segunda, 29:1-16 y la tercera 29:17-21. La primera visión, al final del capítulo 28, es una visión de esperanza, el profeta Ezequiel dice que aunque Israel está disperso en Egipto, y en Babilonia y si contextualizamos el texto, hoy en día Israel sigue estando disperso por todo el mundo - serán recogidos en su tierra: "Ellos tendrán seguridad cuando vivan allí, edificando casas y plantando viñas; sí, ellos vivirán en seguridad, una vez Yo haya ejecutado juicios contra todos sus vecinos escarnecedores; entonces ellos sabrán que Yo soy H’Shem su Elokim" (28:26).
En la segunda visión, capítulo 29, Ezequiel establece un fuerte paralelo entre los pueblos que oprimen a Israel y a Egipto y es invitado a profetizar contra el faraón de Egipto: "Ben-Ahdahm, vuelve tu rostro contra Pharoh melej de Mitzrayim; profetiza contra él y contra todo Mitzrayim" (29:2). La primera razón de esta profecía es porque el faraón, que es un ser humano, se hace dios, el dios del Nilo: "Habla y diga que Adoni H’Shem dice: Estoy contra ti, Pharoh melej de Mitzrayim, usted, gran cocodrilo que yaces en los ríos del Nilo, usted que dice: Mi Nilo es mío; Yo lo hice para mí" (29:3), esta arrogancia del Faraón se ve en el libro del Éxodo donde el Faraón niega la existencia de cualquier otro dios que no sea él. Pero H’Shem castigará a Faraón a través del río y su contenido: "Pero Yo pondré garfios en tu quijada, y haré que los peces del Nilo se peguen a tus escamas, y te sacaré de tu río" (29:4). Aunque el faraón se considera a sí mismo como el dios del Nilo, este río no podría hacer nada cuando el desastre llegue a Egipto. Todos los peces perecerán juntos, y no habrá nada que comer del Nilo.
Todos sabemos que la prosperidad de Egipto depende del Nilo, cuyas inundaciones regulares mantienen su suelo abastecido de agua, incluso esta prosperidad se detendrá, y la tierra se convertirá en un desierto: "Te dejarán en el midbar, a ti y a todos los peces del Nilo. Tú caerás en el campo abierto y no serás recogido ni enterrado; Yo te he dado como comida para los animales salvajes y a las aves en el shamayim" (29:5). El pueblo de Egipto ha sabido lo que los hebreos y sobre todo Yosef habían hecho por ellos, podían oponerse a esta situación de hacer a Israel esclavo, pero no lo hicieron, por eso el texto dice: "Entonces todos los habitantes de Mitzrayim sabrán que Yo soy H’Shem; Porque ellos han sido un apoyo hecho de paja para la casa de Yisrael" (29:6), el castigo que Di-s está haciendo es también enseñar al habitante de Egipto que el faraón no es dios, sino que H’Shem es Di-s.
La tercera visión es una profecía sobre Egipto que será dada a Nabucodonosor "Yo le estoy dando la tierra de Mitzrayim como su jornal por el trabajo que hizo, porque ellos estaban trabajando para mí, dice Adoni H’Shem” (29:20) y esta profecía termina de nuevo con la esperanza y las palabras positivas acerca de Israel, "Cuando ese día venga Yo causaré poder para que regreses a la casa de Yisrael, y te habilitaré [Yechezkel] para que abras tu boca entre ellos, entonces sabrán que Yo soy H’Shem" (29:21). Israel abrirá su boca y volverá a proclamar la palabra de Di-s a la nación, y según el texto, esta proclamación dará frutos ya que "sabrán que Yo soy H’Shem". Las naciones reconocerán quién es el Di-s de Israel. De vez en cuando aceptamos algunas realidades a través de los sufrimientos, parece que esto es lo que las naciones van a experimentar.

Apostolic Writings
Phylipsiyah 2:5-11
En el comentario de Parashá Vaera, hemos dicho que Moshé era un ser humano completo con todos sus éxitos y fracasos, es importante recordar este hecho cuando algunas personas ponen a Moshé y a Yeshua al mismo nivel, presentándolos como fundadores de religiones. Primero, ni Mosheh ni Yeshua fueron fundadores de la religión. Moshé fue un instrumento en las manos de Di-s para liberar a Su pueblo. No es Moshe quien inició al pueblo de Israel, decimos justamente pueblo de Israel, no pueblo de Moshe. El pueblo de Di-s existe desde la creación, podemos rastrear al pueblo de Di-s desde Adam HaRishon y Chavá, toda la generación del pueblo de Di-s está enumerada en el libro del Génesis, desde Adam hasta Avraham. Moshe fue sólo un eslabón en la gran cadena de los profetas enviados desde la creación hasta hoy. Asegurémonos de que a Di-s no le interesa la religión, hay cientos de religiones en el mundo y la mayoría de ellas, si no todas, están muy lejos de la voluntad de Di-s. El interés de Di-s está en la relación, porque Di-s es amor, y la principal cualidad del amor es la relación, por eso Moshe y Yeshua debían reunir al pueblo de Di-s y recordarle Su amor. El pueblo de Di-s ha sido establecido por Di-s y no puede ser confundido con ninguna religión del mundo. Las religiones del mundo han sido establecidas por el hombre (Mohamed, Buda, Confucio, etc.). Di-s no ha fundado una religión, sino Su pueblo. No una congregación de personas sino aquellos que serán Su familia, por eso en la Biblia Di-s se presenta como un padre amoroso.
Hay una gran diferencia entre Moisés y Yeshua, sabemos que es un punto difícil para nosotros, los judíos, de entenderlo. Moshé era un ser humano completo, pero Yeshúa es el Mashiaj, y el Mesías no puede ser confundido con ningún hombre, ni siquiera con Moshé. Moshé no era el Mashiaj, él era un instrumento de Di-s para redimir a Israel de su esclavitud egipcia. El Mashiaj es una encarnación Divina en la tierra. Hemos aprendido en nuestro Talmud Torá cuando éramos jóvenes que el Mashiaj está en el cielo - es una creencia común entre los judíos tradicionales - y este mismo Mashiaj tiene que venir a la tierra como descendiente del rey David, eso significa nacer de una mujer humana que tiene que ser descendiente del rey David, ese es el concepto de "encarnación". El movimiento ultra ortodoxo Jabad o talmidim del Rebe de Lubavitch publica cada semana algún periódico, en uno de ellos publicado recientemente con el título "El Espumante del Mashiaj", comentando el texto de Génesis 1:2 "y La Ruach de Elokim se movía sobre la superficie de las aguas", dice que "El Rúaj Elokim o Espíritu de Di-s" es según el Midrash el "Espíritu del Mashiaj". La misma afirmación se encuentra también en el Talmud. Por lo tanto, estamos de acuerdo en la preexistencia del Mashiaj. Esto está confirmado por el profeta Miqueas que dice: "Pero tú Beit-Lechem cerca de Efrat, tan pequeña entre los clanes de Yahudah, de ti saldrá el MashiYach que gobernará Yisrael, cuyo orígen está desde antes de los días de este Olam-Hazet, allá en la eternidad pasada [veata beit-lechem efrata tsair lihyot bealfey Yahudah mimcha li yetse lihyot mashiyach beYisrael umotsaotav mikedem mimey olam]" (Miqueas 5:1), El Mashiaj debe nacer en Belén, El lector debe tener cuidado de no confundirse con la otra Belén en el territorio de Zabulón (Josué 19:15), por eso se dice "Efrat", la ciudad del rey David, El Mashiaj debe ser descendiente del rey David, por eso debe nacer en la misma ciudad donde nació David (Rashi).
El texto habla de su origen, viene de עוֹלָֽם מִימֵ֥י Mimey ‘Olam que podría traducirse como "desde los días de la eternidad". Considerando todas las profecías sobre el Mesías, podemos entender que la mayoría de los judíos ya no creen en la venida de un Mesías personal. Si consideramos solamente esta profecía de Miqueas y la situación actual de Belén, es imposible para un judío entrar en Belén, ya que según las leyes israelíes es prohibido entrar en las ciudades palestinas para protegerlas. Muchos judíos han sido asesinados en la Ribera Occidental, a pesar de que tenían buenas relaciones con los árabes, a pesar de que estaban en relaciones de negocios. El Mesías tuvo que nacer en Israel hace dos mil años, cuando Belén era todavía una ciudad judía y cuando el templo estaba todavía en funcionamiento. Hoy en día la mayoría de las profecías con respecto al Mesías son obsoletas e imposibles de cumplir. Es por eso que los judíos que han aceptado a Yeshúa como el Mashiaj han hecho una buena elección.
El segundo punto de la profecía de Miqueas es que este Mesías que tiene que nacer en Belén viene de "días de la eternidad" lo que significa que su origen se confunde con la eternidad, para explicar este versículo la tradición judía afirma "el Talmud explica que el nombre del Mesías era una de las siete cosas que Di-s creó antes de crear el mundo" (Sherman, Zlotowitz, 2009, 37).
Sin embargo, el Rabino Shaul da otra explicación, aquí está lo que dijo: "Que haya esta mente en ustedes, la cual estaba y está también en Yehshua HaMashiYach: Quien, estando en la misma forma de H’Shem nuestro Di-s, no lo pensó atrevido, o blasfemo, que Yehshua HaMashiYach es la chatuphYah-Echad de H’Shem nuestro Di-s. Sino que se hizo a Sí Mismo sin reputación, y tomó por Sí Mismo la forma de un eved, y fue hecho a semejanza de los hijos de los hombres. Siendo encontrado al estilo de hombre, Se humilló a Sí Mismo, y se hizo obediente hasta la muerte, incluso la muerte en la ejecución del Talui Et al HaEtz en un eytz" (Filipenses 2:5-8). Esta obra no es una obra de alta teología o exégesis, sino una simple presentación de la Biblia y su mensaje conectada con la Sidra semanal. En este texto estamos invitados a ser humildes como el Mesías ha sido humilde en el cielo y en la tierra. El Mesías estaba en el cielo en "la forma de Di-s" antes de venir a la tierra, antes de su encarnación, no se aferró a esta posición para siempre, pero cuando fue necesario por el bien de la salvación de la humanidad, aceptó vaciarse de sí mismo, es decir, renunciar a esta "forma de Di-s" para poner sobre sí mismo la naturaleza humana y llegar a ser como cada uno de nosotros lleno de vulnerabilidad, por eso el texto decía: "Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, incluso la muerte de cruz", por eso el texto de Miqueas afirma que su origen es de עוֹלָֽם מִימֵ֥י “días de la eternidad”.
Por eso no se puede comparar a Moshé con Yeshúa, porque el que se le apareció a Moshé en la zarza ardiente fue Yeshúa HaMashiach. Yeshúa estuvo en el cielo mucho tiempo antes de su encarnación, y ya en la época de la Biblia hebrea Tanach - se le apareció a unos seres humanos especiales como "El Ángel de Di-s" con el artículo definido, y se identificó con Yud-Heh-Vav-Heh (H’Shem o A-do-nai), en Éxodo 3 y 4. Por eso Yeshua HaMashiaj merece nuestra adoración y culto "Por lo tanto H’Shem nuestro Di-s también lo ha exaltado sumamente, y le ha dado El Nombre que es sobre todo Nombre: Para que en el Nombre de Yehshua toda rodilla se incline, de las cosas en los shamayim, y de las cosas en la Aretz, y de las cosas debajo de la tierra. Para que toda lengua confiese que Yehshua HaMashiYach es MarYah H’Shem, para la tifereth del MarYah avinu H’Shem” (Filipenses 2:9-11). Esa es una diferencia definitiva entre Moisés y Yeshuah.

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